Discurso de agradecimiento: MSc Gerardo J. Soto

Discurso:

El tiempo, los seres imaginarios y una apología geológica
(Discurso de aceptación del Premio Geológico Nacional César Dóndoli Burgazzi 2022) Gerardo J. Soto

“El libro de los seres imaginarios”, de Jorge Luis Borges y Margarita 6 Guerrero fue publicado en Buenos Aires en 1967. Era una ampliación de su versión previa de 1957 titulada “Manual de zoología fantástica”, en donde compilaron “los extraños entes que han engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres”. Esa fantasía humana ha sido capaz de crear muchos seres inverosímiles, pero también se ha inspirado en la naturaleza, y particularmente en los fósiles de la megafauna, para inventar decenas de seres imaginarios para nosotros, pero que fueron o pudieron haber sido reales en un tiempo muy lejano, el tiempo geológico.

Ese tiempo profundo, que lo llevamos por convención al surgimiento físico de nuestro sistema solar hace 4567 millones de años, podríamos extenderlo a otros sistemas solares dentro de nuestra galaxia, porque el polvo estelar a partir del cual evolucionó nuestro sistema se originó asimismo a partir del decaimiento explosivo de otro sistema solar previo. Ese será un reto para geólogos futuros: la investigación de los planetas más allá de nuestro sistema, más viejos o más jóvenes. He recalado adrede en el problema del tiempo y del espacio, porque es el sistema tetradimensional que nos motiva siempre. No hay profesionales en este mundo más interesados en el pasado que los geólogos, aunque por supuesto somos conscientes que no todo tiempo pasado fue mejor. Evolucionó el sistema solar, la Tierra, la vida dentro de ella, los mamíferos que somos, y ahora nuestra cultura, que es nuestra invención, también evoluciona, y las palabras y los conceptos con ella.

“Geología”, por ejemplo, ha pasado de ser un concepto que implicaba primero solo a la corteza, luego a todo el planeta Tierra sólido, luego a todo el sistema Tierra (incluida la biosfera), y ahora lo vemos como algo que atañe a todo el sistema solar, incluyendo los planetas, planetas enanos, asteroides, meteoroides, cometas y visitantes sólidos interestelares, como el recién conocido Oumuamua.

Somos, los geólogos, gente irresolutamente extraña. No podemos negarlo. Donde el común de los mortales se extasía mirando el paisaje en lontananza, la mirada del geólogo busca argumentos para discernir si aquel paisaje es de granitos o calizas. Vemos el mundo diferente, porque aprendimos a mirarlo diferente. Ya lo ha dicho nuestra colega Marcia Bjornerud en su fabulosa obra Timefulness: “Pensar geológicamente es conservar en el ojo de la mente no solo lo que es visible en la superficie, sino lo que está presente en la subsuperficie, lo que ha sido y lo que será”.

La contundencia de nuestras argumentaciones se da porque consideramos que nuestro lugar de trabajo es el mundo, y como en algún lugar del mundo ya son las cinco de la tarde, no dudamos en pensar con una cerveza a nuestro lado. No crean que es un argumento frívolo, sino asentado en las más altas estimas por el conocimiento, que siempre tratamos de encontrar explicaciones a lo habitualmente inexplicable, o de tratar de dar soluciones a lo que bajo otras perspectivas sería insoluto. Somos además, gente muy culta. Porque debe entenderse que ese gran invento de la humanidad que es la ciencia, es parte de la cultura, y solo estamos en estantes separados, aunque comunicados e indisolubles, del arte, del deporte, y muchos otros campos que forman nuestra gran cultura humana, en aras del conocimiento. Como ya lo dijo el emperador Adriano en sus memorias en la inmortal obra de Marguerite Yourcenar: “Conocemos aún muy mal la configuración de la tierra, pero no comprendo que uno pueda resignarse a esa ignorancia”.

Sigo convencido que el principal problema que afronta la humanidad en este momento es la superpoblación. Estamos a un pasito de alcanzar los ocho mil millones de habitantes. Y eso conlleva muchos otros problemas, como el uso adecuado de los georrecursos y cómo alcanzar su sostenibilidad. El calentamiento global es en gran parte consecuencia de la superpoblación, y nos afectará mucho precisamente por eso. Los geólogos no nos sorprendemos para nada del cambio climático, porque los conocemos por al menos cuatro mil millones de años, y sabemos que esos cambios son inevitables y se escapan de nuestras simples manos humanas. Pero por supuesto, porque los conocemos, somos capaces de ofrecer algunas soluciones paliativas sobre los usos del territorio, de los georrecursos, y de cómo poder gestionar ese riesgo.

Sabemos que nos vamos a extinguir, porque sabemos que las especies viven en este planeta un promedio de solo cinco millones de años, y que las especies de los homininos han sido mucho más efímeras que eso. Empero, eso no quiere decir que no vayamos a contribuir decididamente a tratar de no extinguirnos por nuestra propia obra y a intentar una mejoría en el tiempo útil de nuestra vida en la Tierra.
Debemos subrayar la gran trascendencia de la geodiversidad como real madre Tierra generadora de la enorme singularidad de este planeta, y madre también de la más resaltada y famosa biodiversidad. Nuestra tarea como generadores primarios de la alfabetización geológica es fundamental desde las preguntas más académicas y primigenias, como ¿cuál es el origen de la tectónica de placas en la Tierra y otros planetas?, hasta para concientizar a los políticos y las generaciones futuras a que comprendan cómo enfrentar problemas de forma más seria y amplia, como el uso de la información geológica para una adecuada gestión del riesgo y el uso del territorio y sus recursos.

Nos damos cuenta del analfabetismo geológico cuando miramos a los dieciocho símbolos nacionales que incluyen animales y plantas, y solo uno, Los Crestones, tiene algún contenido geomorfológico y geológico. Ya es hora de que tengamos como país una roca nacional. Una que resalte valores intrínsecos de nuestro subsuelo y retrate sus usos e importancia en nuestra cultura y economía. Asimismo habría que promover la creación de geositios a nivel nacional que complementen a aquellos que ya lo son o serán internacionalmente. Algunos sitios, como el Poás, el Chirripó y Santa Elena, por su monumentalidad geológica y belleza escénica, sin duda estarán más tarde o temprano en esas listas. Pero deberíamos además pensar en sitios más modestos en tamaño, que refuercen ese sentido de territorialidad, de significancia geológica y de belleza geomorfológica y paisajística, como el Puente de Piedra, el anticlinal de Patarrá y el extenso afloramiento de Punta Judas.

Deberíamos promover que cada municipalidad tenga en planilla al menos un geólogo, y este sea tomado en cuenta y oído siempre, para tomar decisiones territoriales. Hace algunos años comparábamos la tasa de geólogos en varios países, y decíamos que Costa Rica tenía una tasa de un geólogo por cada veinte mil habitantes. Hoy tenemos una tasa de uno cada trece mil, aún muy lejos de países como Canadá, que tienen un geólogo por cada dos mil habitantes, pero sin duda tenemos una tasa más atractiva, aunque muchos están desempleados o subempleados. No porque sobren, sino porque el aparato estatal y privado no ha sido capaz de comprender la real necesidad de los geólogos en sus maquinarias. Debemos luchar porque esto cambie. Empezar por signos tan simples como oficializar a nivel nacional el Día del Geólogo que hoy celebramos, a través de un decreto o ley. Y que se entere todo el mundo: no somos muchos, pero somos muy útiles y muy necesarios para la sociedad.

Creo que también va siendo hora que resaltemos más la vida y obra de nuestros héroes geológicos. Porque sí, en este gremio también tenemos héroes y superhéroes. Figuras señeras como la de don César Dóndoli bautiza al premio geológico y al auditorio de la Escuela de Geología de la Universidad de Costa Rica. Pero tenemos muchos otros cuyas herencias geológicas deben ser exaltadas intra y extramuros de nuestro gremio. Hablo de aquellos héroes como Gabriel Dengo, muy proclamado afuera, y no tanto adentro, o la de nuestro primer presidente, don Gregorio Escalante, que bien podría ser piedra de bautizo para el edificio del Colegio, y que haga par con la vecina Plazoleta 2 de julio. El año entrante este Colegio de Geólogos celebrará su quincuagésimo aniversario, y sería una efeméride digna de celebrarse así.
Como ven, he tenido el atrevimiento de traerles a ustedes, requerimientos en lugar de respuestas. Lo hago porque sigo el consejo de Nyneve a Leola, en la “Historia del Rey Transparente”, estupenda novela de Rosa Montero: “Desconfía de aquellos que poseen más respuestas que preguntas”. Agradezco a la Comisión del Premio por su generosidad. He recibido su comunicado en medio del trabajo de campo con estudiantes y un apreciado colega. Como bien lo ha escrito James Barrie, el creador de Peter Pan: “No es haciendo lo que te gusta, sino en que te guste lo que hagas, en donde está el secreto de la felicidad”. Confieso que en la Geología he encontrado una gran felicidad.
Estoy seguro de no ser digno merecedor de la benevolencia y amables palabras de la Comisión y su comunicado, pero uno debe ser bien agradecido (me lo repitieron centenas de veces mis hoy difuntos padres…), y entonces las recibo y agradezco humildemente, aceptando su decisión de otorgamiento del premio. Agradezco además, a todos quienes se han acercado con alguna palabra hermosa y generosa. Muy en serio: gracias.

En realidad nuestro trabajo en la vida es colectivo. Nada es realizado en la absoluta solitud del individuo. Por eso, ante una situación como esta, las gracias deben aflorar con abundancia, y yo las quiero extender a mis profesores, mis pacientes colegas y los estudiantes que nos han enseñado tanto a lo largo de los años. Y por supuesto a quienes han estado tan cerca, siendo testigos de esta extraña vida de geólogo, de errante frecuente. Vayan mis más altas gracias a mis padres, aunque estén muertos, a mis hermanos, y sobre todo a Gaby, quien soporta la locura geológica día tras día. 146 Lo tomo, el premio, como una responsabilidad de seguir tratando de enaltecer nuestra ciencia, nuestro trabajo y nuestro gremio.

Hoy, mañana, como siempre, espero que nos guíe nuestro gran lema internacional: «Mente et malleo», “con la mente y con la piqueta”.

Muchas gracias.

Ganador del premio: MSc Gerardo J. Soto

1. Cuenta con más de 35 años de experiencia profesional en geología, en la empresa pública y privada
2. Ha generado más de 140 publicaciones en revistas científicas de prestigio
3. Ha sido profesor e investigador en la Universidad de Costa Rica, desde el año 1985 a la fecha.
4. Ha generado más de 8 mapas geológicos en conjunto con profesionales de alto prestigio de Costa Rica e internacionales
5. Ha participado a lo largo de su carrera profesional en simposios y congresos internacionales presentando sus investigaciones, no solo como participante.
6. Ha tenido reconocimientos en su carrera profesional y como estudiante.
7. Fue miembro de la Junta Directiva del Colegio de Geólogos de Costa Rica
8. Es colaborador y editor de libros y artículos científicos
9. Ha tenido publicaciones en prensa escrita como el periódico La Nación, Semanario Universidad, La República y El Crisol, entre otros.
10. Es miembro de 16 asociaciones científicas con participación activa en temas geológicos, como el American Geophysical Union (AGU), INHIGEO, IAVCEI, Asociación Costarricense de Geotecnia, GSA, SGG, ISSMGE, ALVO, ISRM, ITA, ACROS, LAVE, IGEO y la MetSoc.
11. Ha difundido las ciencias geológicas y la calidad de los trabajos que se realizan en Costa Rica a nivel internacional, en temas que interesan a personas no técnicas, como los meteoritos y temas vulcanológicos.
12. Ha tenido una proyección como profesional que va más allá de la geología como en literatura, ha ganando el segundo lugar en el ensayo del concurso literario «Visión profética del Libertador Simón Bolívar sobre la unión de los Pueblos Latinoamericanos», organizado por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Costa Rica, y recientemente: Haikus publicados en ensayo fotográfico Nankurunaisa, de Paulo Ruiz (2020): https://issuu.com/pruizcr/docs/proyecto_nankurunaisa_prc., por lo menos 6 participaciones y publicaciones en otros temas literarios.

 

https://www.linkedin.com/in/gerardo-j-soto-aa577316/
Researchgate: https://www.researchgate.net/profile/Gerardo_Soto
Google Scholar: https://scholar.google.cl/citations?hl=en&user=f9LCldcAAAAJ
Orcid: https://orcid.org/0000-0003-3038-3172

Premio Geológico Nacional 2022

Estimados miembros:

Reciban un cordial saludo de parte del Colegio de Geólogos de Costa Rica.

Se les recuerda lo siguiente:

La Junta Directiva y la Comisión del Premio Geológico Nacional , insta a sus asociados a proponer, candidaturas para el Premio Geológico Nacional Dr. César Dóndoli Burgazzi 2022. La recepción de éstas, está abierta desde el 1 de enero y hasta el 31 de marzo de 2022.

Para sus consideración nos permitimos transcribirle, los artículos del Reglamento que especifican los requisitos para optar a candidatura:

Artículo 8: Los candidatos o candidatas podrán ser postulados en forma individual o colectiva y al momento de la postulación deberán ser miembros activos del Colegio.

Artículo 9: Para optar a una candidatura no podrá existir ninguna limitante de edad, raza, sexo, años de colegiado, área de desempeño geocientífico, filiación política, religiosa o filosófica, siempre que cumpla los requisitos de los Artículo 10, 11 y 12.

Artículo 10: No podrán ser postulados como candidatos/as ninguno de los miembros de la Junta Directiva del Colegio en el periodo de la propuesta (1 de enero-31 de marzo), excepto si formasen parte de un grupo postulado al Premio. Los receptores y receptoras anteriores del Premio podrán ser postulados de nuevo, pero no en periodos consecutivos.

Artículo 11: Las candidaturas podrán ser presentadas por cualquier agremiado o agremiada activo del Colegio, un grupo de miembros activos, o una institución pública o privada cuyas labores se enmarquen dentro de las actividades geológicas en Costa Rica. Las propuestas deberán incluir, el nombre del candidato o candidata y si se tratase de un grupo, los nombres de cada uno de sus integrantes, una exposición clara y documentada de los motivos que mueven a su propuesta y acompañarlas de un breve currículum vitae (máximo 2 páginas) de cada uno de los candidatos y/o candidatas.

Artículo 12: El considerando para optar a la candidatura del Premio Geológico Nacional será la labor geocientífica, ya sea básica o aplicada, o geotecnológica, destacada en el ámbito nacional o internacional, al menos dos años calendario anteriores al año de la propuesta.

Se entiende como labor geocientífica destacada cualquiera de los siguientes motivos o ambos:

  1. a) La actividad en investigación, la actividad académica en docencia, la divulgación y publicación de trabajos geológicos de reconocida calidad a nivel nacional o internacional.
  2. b) La actividad en instituciones públicas, privadas o internacionales, en el desempeño de su cargo, o en proyectos asignados, que pongan en nivel destacado la labor de la Geología y de los geólogos y geólogas al servicio de la sociedad costarricense o internacional, así como las actividades científicas, tecnológicas o de índole económico para el país.